Su interés por la mente humana, los afectos y la complejidad de la experiencia subjetiva la llevó a encontrar en el psicoanálisis una forma profunda y respetuosa de escuchar, comprender y acompañar la singularidad de cada persona.
Concibe la terapia como un espacio de encuentro y escucha genuina, donde cada historia puede ser acogida con respeto y sin juicios. Trabaja desde una posición cercana y humana, acompañando a cada persona en la construcción de nuevas preguntas, sentidos y posibilidades para su vida.
Su práctica clínica se sostiene en la importancia de reconocer aquello que hace único a cada sujeto, integrando la formación, la experiencia y el compromiso con el proceso de cada paciente.